lunes, 21 de septiembre de 2015

Hace mucho que no escribo: pero con este curso nuevo que estrenamos pronto tendremos entradas nuevas, pero hoy leyendo la prensa en concreto la edición digital del periódico El País me he encontrado esto sobre la Homeopatía y las pseudociencias que ya sabeis los que me conoceis que me interesa mucho.

"Pues a mí me ha curado la homeopatía"

 Periódico El País 21 de Setiembre de 2015


viernes, 5 de diciembre de 2014

Pensamientos científicos en unos fragmentos de un viejo paraguas






En la entrada de hoy me voy a separar de los temas habituales que suelo tratar y quisiera compartir con vosotros algo que me preocupa como profesor de ciencias que soy: la llamada cultura científico. Es curioso pero a nuestros gobernantes y gestores políticos entre informe e informe pisa se les llena la boca con palabras sobre políticas educativas destinadas a educar en cultura científica a nuestros alumnos de secundaria, bachillerato y universidad.

Ester curso imparto la materia de Ciencias del mundo contemporáneo que como los trilobites y los dinosaurios cretácicos está condenada a la extinción en un futuro cercano. Y no es que yo esté muy contento con esta materia, ya que aunque necesaria la veo falta de rigor y de contenidos. Más nos hubiera valido, en esas dos horas dedicadas a la  materia, enseñar a investigar, pensar o aplicar el  método científico a nuestros alumnos en vez de volver a repetir conceptos como la tectónica de placas que un alumno después de 4 de ESO vuelve a ver en dos materias en 1º de bachillerato, pero en fin me estoy  yendo por las ramas y esto no es el tema de la entrada de hoy.

En clase de ciencias de la tierra y medio ambiente, no se cómo, hemos acabado hablando de la búsqueda de agua y ponía como ejemplo el uso de tomografía sísmica que recuerdo haber visto cuando estuve en el departamento de Ingeniería del terreno de la Universidad de Burgos.

La anécdota que recuerdo de ese día es que fuimos a un pueblo de Burgos llamado Montorio a usar el aparato y ensayar la presencia de pozos de agua en la zona, la recuerdo perfectamente y así se la he contado a los alumnos en clase.

Fuimos con el todoterreno que ponía sondeos y departamento de ingeniería del terreno de la Universidad y pasamos a recoger a una persona que nos iba a acompañar en la investigación. Pues bien mientras mis compañeros preparaban sus aparatos, el receptor, los geófonos, cables y demás cacharros, este señor saco un par de varas metálicas y se puso a buscar agua: ya lo habéis adivinado decía ser un zahorí.
tomografo sísmico


Yo que en mi afición botánica me había alejado unos metros, al mirar la escena no pude cuanto menos que echarme a reír: me parecio una situación cómica, allí estábamos 5 personas geólogos, ingenieros de caminos y un servidor biólogo, viendo que delante de un aparato que seguramente costaba una pasta para buscar agua, estaba el zahorí con dos varas de un paraguas viejo buscando lo mismo.


Seguramente en esta España en crisis, más de un politiquillo podría pensar que si el método funciona, pues a la porra, todoterreno, tomógrafo sísmico de mucha pasta e investigadores, pues total para llegar al mismo resultado me quedo con el zahorí que me sale más barato.


Bueno la clase de hoy, estaba dividida en sus posturas a favor y en contra de la posibilidad de búsqueda de agua con las varillas de los zahorís. Lo curioso es que el argumento más utilizado a favor de los zahorís era el de la cultura y el saber popular.

Pues bien, cualquiera que este leyendo esto ahora, sabe que para hacer ciencia, hay que aplicar el método científico y  realizar un análisis sobre la metodología y ver si es repetible y comprobable. A mis alumnos les insisto que no me interesa tanto el conocimiento en si como la forma de estudiarlo. Lo más importante es transmitir el espíritu crítico, la forma de encarar las cosas, lo que se conoce como espíritu científico. Es muy  importante el planteamiento: no hay que dar nada por supuesto, hay que ser escéptico, mirar de forma crítica lo que le dicen a uno y analizar con la razón los argumentos expuestos por el otro.

No dudo que el zahorí este convencido de que su método funciona, muchos de los que he conocido son personas integras convencidas de estar actuando correctamente. De lo que dudo es de la validez del método, por parte de esta persona en la búsqueda del agua. Podríamos pensar en diseñar un experimento lo más científico posible para demostrar si es posible buscar agua con dos varillas metálicas y si es repetible y estadísticamente demostrable que el método funciona. Porque el tomógrafo sísmico también falla, pero está basado su uso en una idea básica en ciencia y es la que trataba de explicar hoy a mis alumnos: las ondas viajan a diferente velocidad y sufren cambios en su trayectoria en función del medio que atraviesan, asi que si hay agua en la zona, la onda que generamos de manera artificial con el tomógrafo sufrirá un cambio suficiente y medible para saber qué tipo de material tenemos en el subsuelo y asi poder buscar agua, gas antural, o minerales metálicos por ejemplo, comparándolo con valores ya estudiados. Esta basado en una hipótesis científica comprobable, repetible y estadísticamente demostrable y refutable.

¿Y si al zahorí le aplicamos el método científico? Pues bien esto ya se le ha ocurrido a mucha gente anteriormente y a pesar de demostrar la imposibilidad de buscar agua con dos varillas de paraguas o similares, el público en general sigue CREYENDO y fijaros que digo creyendo porque es esto, nada lo demuestra a ciencia cierta.

Ha habido múltiples estudios para evaluar la posible sensibilidad de los zahoríes a las corrientes de agua o los metales. El primer estudio data de 1850 y fue realizado por Michel E.Chevreul que inicialmente era un firme defensor de la radiestesia. Él observó que cuando colocaba un péndulo frente a diversos objetos metálicos éste se movía al instante, mientras que al acercarlo a otros objetos de diferente naturaleza física no respondía. Pero era un tipo curioso y decidió hacer un experimento control, algo que a mis alumnos les insisto mucho a la hora de trabajar. En el experimento control le vendaron los ojos y le fueron acercando diversos objetos (metales y no metales) en orden aleatorio. El péndulo no respondió.

Más adelante en plena segunda guerra mundial en  el afrikakorps de Rommel usaron zahoris para encontrar pozos de agua durante la campaña del Alamein en el norte de África. El zorro del desierto asi  llmaban a Rommel ,dijo después de los sucesivos y fracasados intentos que sería mejor usar los supuestos zahoris para buscar minas antitanque y así serían más útiles para el esfuerzo bélico alemán. Desconozco que opinaron los zahoris pero seguro que no hubo muchos voluntarios. También se empleó, con resultados decepcionantes a varios radiestesistas tras la Segunda Guerra Mundial, para tratar de encontrar a personas desaparecidas y en 1970 el ejército británico realizó experimentos controlados para poner a prueba a la radiestesia en la detección de minas en Irlanda y aguas subterráneas, resultando otro fracaso.
Hitler estaba convencido de tener poderes adivinatorios y practico la radiestesia


Uno de los últimos experimentos dedicados a desmontar el mito de los zahorís viene de  a un canadiense polémico que se dedica a ofrecer un millón de dólares americanos a cualquier persona que le demuestre que un fenómeno que calificamos de sobrenatural es cierto. Este canadiense es  James Randi. Preside una fundación con su nombre que se dedica a desmontar los mitos, falsas creencias y pseuociencia que existe por el mundo.




De hecho James Randi es además de científico: no os lo vas a creer: ¡es mago! Y como conoce muy bien el ilusionismo  y la magia se ha dedicado buena parte de su vida a tratar de desenmascarar impostores como el famoso Uri Geller que ya en los 70 decía doblar cucharas de metal con el poder de su mente.


Uri Geller y sus famosas cucharas
En el caso de la radiestesia, así llamado a la supuesta ciencia de los zahorís el  experimento consistió en enterrar  10 tuberías separadas por la distancia que el zahorí puesto a prueba decía que era suficiente para que él pudiese detectar dos corrientes de agua paralelas. Cada una de estas tuberías tenía una llave, de modo que durante el experimento tan sólo una de las tuberías conduciría agua. Cuando se hicieron los primeros experimentos control en los que el zahorí sabía cuál era la tubería por la que pasaba el agua sus varillas inmediatamente se dirigían hacia dicha tubería. A continuación se realizó el experimento durante el cual se empleó un protocolo de 20 ensayos que consistía en una secuencia aleatoria de apertura de llaves y donde el zahorí no sabía cuál de las llaves se encontraba abierta. Se acertó tan sólo un 2% de los ensayos realizados y aquí en este enlace podeis ver el divertido video de la prueba realizada en Australia.


Varillas de zahori

El experimento se volvió a repetir años después en Niza por la facultad de ciencias de dicha ciudad con idénticos y estrepitosos fracasos para los zahorís y por supuesto el cheque de 1 millón de dólares de James Randi siguió sin ser cobrado por ningún supuesto buscador a agua con capacidades paranormales.

Los defensores de la radiestesia dicen  que el zahorí detectaría el campo magnético producido por la corriente de agua o el metal y esa detección se realizaría a nivel neuromuscular por el zahorí. Por tanto, no es el agua o el metal lo que se detecta, sino campos magnéticos originados por la corriente de agua o por los metales del interior terrestre.

Michel Chevreul propuso en 1850 que la capacidad de los zahoríes no era tal, sino que los movimientos de las varillas corresponden a movimientos involuntarios y apenas perceptibles de los músculos de la mano, ya que además las varillas son tan finas y de la manera que se sujetan es muy difícil mantenerlas quietas. Esto hace que sean muy inestables y por tanto sensibles a pequeños movimientos. Estos movimientos involuntarios estarían causados por las ideas preconcebidas y expectativas en encontrar agua del zahorí. A este fenómeno en 1852 Willian Carpenter lo llamo efecto ideomotor, que también tiene que ver con el movimiento de la famosa ouija en las sesiones de espiritismo, otra patraña que nos quieren hacer colar.

Michel Chevreul químico fránces del XIX descubridor del colesterol


Willian Carpenter
Willian Carpenter naturalista inglés siglo XIX

La cuestión es ¿Por qué mucha gente sigue creyendo en los zahorís? A veces pienso que queremos creer porque así tenemos ilusión, como cuando éramos pequeños y pensábamos que eran los reyes magos quienes traían los regalos a casa y cuando descubres que son los padres te llevas un chasco tremendo.

También pienso que los deficientes conocimiento geológicos de la población en general hacen que mis alumnos piensen que el agua subterránea se encuentra muy localizada en el terreno, exclusivamente en pocos puntos, pero esto no es verdad, ya que sabemos que en un terreno o en una roca porosa ocupa todos los poros de la roca y a un nivel que conocemos como nivel freático y a una profundidad determinada dependiendo de dónde este una capa suficientemente impermeable... En muchos terrenos de nuestra región como es el caso de Montorio que los valles son arenosos del Jurásico Medio  podríamos coger las varillas y tirarlas en cualquier dirección, y seguramente encontraríamos agua en ese punto. 
Esquema general de un acuífero


A veces pienso que hay muchos aciertos inconscientes o conscientes debido al conocimiento del terreno basta con tener conocimientos geológicos intuitivos elementales. El día de la anécdota le dije al supuesto zahorí que por que no buscaba agua en la colina caliza cercana y el me dijo que allí era inútil buscarla. También la observación de por ejemplo, muchas gramíneas o Carex sp. que  suelen indicar la presencia de agua porque están adaptadas a una condiciones de mayor humedad del suelo.

También la memoria humana es muy selectiva todo el mundo conoce y se acuerda de alguien que le ha tocado la lotería: pero nadie en su sano juicio diría que estadísticamente es más probable que a uno le toque la lotería a que no le toque. Es decir nuestra memoria se suele quedar con los aciertos y descarta los errores.
Pero por desgracia para la cultura científica preferimos muchos de nosotros creer en hadas, duendes, homeopatía, radiestesia o astrología antes que en la belleza de la CIENCIA que es mucho más emocionante de descubrir. Aun asi quien haya sido un forofo del Tintin como yo, nunca olvidara al profesor Tornasol, buscando sus objetos perdidos con un péndulo.


Dos enlaces muy divertidos:

Algo para leer:

Broch, H., Magos gurús y sabios: una explicación sencilla de lo inexplicable. Gedisa, 2007.
 Broch,H., y Charpak, G., Coviértase en brujo, conviértase en sabio. Ediciones B., 2002.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Historia de una lombarda, una botella de vino tinto y el pH


Estos días tan ocupados, ando un poco a vueltas con la secretaría de mi centro ya que estoy pidiendo una serie de materiales y productos para el laboratorio. Como buena secretaria y encargada del escaso pecunio, me ha dado ya esquinazo varia veces, aunque al final no se si mis encantos o lo pesado que puede llegar a ser un profesor de Biología ha cedido y nos va a dejar comprar alguna que otra cosilla. A pesar de todo, creo que como pago a su ayuda, me ha sugerido que los profesores de Biología podíamos dedicarnos entre otros menesteres a cuidar del huerto del Instituto que está un poco abandonado.



La verdad que para mí bioquímico frustrado y botánico aficionado, a pesar de que Catón dijera que la más noble de las ocupaciones de un hombre es la agricultura, la idea de ponerme a cavar la huerta con mis alumnos no me atrae en demasía.

Aun asi he decidido por lo tanto intentar que nuestra huerta para la próxima primavera además de darnos hortalizas varias para llenar nuestros estómagos, sirva para aprovisionar de material el vacío laboratorio de Biología.
Así que he decidido plantar:¡ LOMBARDAS!

La lombarda, Brassica oleracea var. capitata f. rubra es una planta de la familia del repollo y de las coles que tanto le gustaban a Catón el censor.
Las lombardas, parecidas a repollos y de color violeta, contienen en sus hojas un indicador que pertenece a un tipo de sustancias orgánicas denominadas antocianinas. 

 Las antocianinas (del griego ἀνθός (anthos): ‘flor’ + κυανός (kyáneos): ‘azul’) son pigmentos hidrosolubles que se hallan en las vacuolas de las células vegetales y que otorgan el color rojo, púrpura o azul a las hojas, flores y frutos. Desde el punto de vista químico, las antocianinas pertenecen al grupo de los flavonoides . Sus funciones en las plantas son múltiples, desde la de protección de la radiación ultravioleta hasta la de atracción de insectos polinizadores.






La fuerza de este color puede depender en gran medida de la acidez (pH) del suelo, las hojas crecen más rojas en suelos de carácter ácido mientras que en los alcalinos son más azules.
Pues bien vamos a usar sus hojas como indicadores de pH para el laboratorio de ciencias.
Un indicador de pH es un colorante orgánico, que cambia de color según este en presencia de una sustancia ácida, o básica.
Vamos a cortar unas hojas de lombarda (cuanto más oscuras mejor), las vamos a cocer en una cazuela al fuego con agua durante unos diez minutos y filtramos el líquido y usaremos como indicador el propio liquido filtrado. Las hojas si queréis podemos usarlas para dar de comer a los caracoles del jardín.




Indicador extraído de la lombarda
color del agua
Naturaleza del medio
rosa o rojo
ácido
azul oscuro
neutro
verde
básico


Los químicos usan el pH para indicar de forma precisa la acidez o basicidad de una sustancia. Normalmente oscila entre los valores de 0 (más ácido) y 14 (más básico).


 Los ácidos y bases son dos tipos de sustancias que de una manera sencilla se pueden caracterizar por las propiedades que manifiestan.
Los ácidos :

  • tienen un sabor ácido. 
  • dan un color característico a los indicadores.
  • reaccionan con los metales liberando hidrógeno.
  • reaccionan con las bases en proceso denominado neutralización en el que ambos pierden sus características.
Las bases :
  • tienen un sabor amargo.
  • dan un color característico a los indicadores (distinto al de los ácidos)
  • tienen un tacto jabonoso.


  Tengo que confesar que si el cultivo de la lombarda no tiene éxito en la huerta del Instituto, se me ha pasado por la cabeza sobornar a mi secretaria con una buena botella de vino y de paso utilizarlo tambien de indicador de pH. El vino tinto, debe su color entre otras cosas a la presencia de antocianinas.



Robert L. Wolke químico, escritor y divulgador de reconocido éxito


Estas antocianinas presentan un color rojo (el color del vino tinto) cuando el pH es ácido (el pH del vino tinto anda por 3,5 o así, es decir, bastante ácido), pero cuando se ponen en medio alcalino, pasan a tener un color púrpura.En un interesante libro titulado lo que Eistein le conto a su cocinero que os recomiendo leer, su autor: Robert Wolke nos cuenta que un dia cenando se le derramo una copa de vino en el plato y  al ponerse en contacto con los restos de la cena, que tenían  clara de  huevo cocido,  el vino se había puesto azul.  La explicación es que la clara de huevo tiene un pH ligeramente básico (en torno a 8,y si está cocida y puedes ser de 9 y eso provoco un cambio en el color de las antiocianinas del vino, dando ese color púrpura. 






Robert Wolke también cuenta que las cebollas rojas pueden cambiar a verdes cuando el medio se vuelve alcalino.


colores del vino en función de su maduración y contenido en antocianinas

Asi que he decidido además de plantar lombardas, plantar cebollas rojas en el huerto escolar. Aunque bien pensado, sería mas interesante intentar el cultivo de unas vides con los alumnos de 4º de ESO y a ver si para el curso que viene si no tenemos ni lombardas ni cebollas en el huerto, al menos podremos intentar hacer vino, pero esa historia ya sera para otra ocasión.