lunes, 21 de abril de 2014

Una historia del Escorbuto, la col y Catón el censor



 
Col Brassica oleacea
Desde pequeño me ha fascinado la Historia, especialmente dos períodos como la Historia de Roma en su época de la república y los viajes naúticos de exploración de los siglos XVII a XIX. Es curioso pero pensando pensando he visto que ambos períodos tienen en común algo que hable en clase de Biología que es la vitamina C y la col.

El Escorbuto una enfermedad muy frecuente en los marineros de los grandes viajes de exploración al nuevo Mundo debido a la carencia de vitamina C. Y parece ser que también fue pesadilla y quebraderos de cabeza para los ejércitos de la antigüedad clásica en campaña especialmente las legiones romanas que su dieta básica eran gachas de trigo.

El escorbuto es el nombre de la enfermedad carencial producida por la falta de vitamina C en la dieta. El cuerpo humano no puede sintetizar vitamina C, por lo que es necesario incorporarla a través de la alimentación con el fin de evitar su deficiencia. 
Fórmula química de la Vitamina C


El escorbuto se manifiesta como consecuencia de una deficiente ingesta de verduras y frutas frescas, fuente por excelencia de vitamina C, lo que explica que fuera una enfermedad endémica en la antigüedad, en aquellas regiones que no tenían un acceso fácil a dichos alimentos, en especial durante el frío invierno. Los síntomas reales de la enfermedad son: debilidad, dolor muscular y articular, y hemorragias espontáneas en las encías y en la piel que tardan en cicatrizar. 
Citricos como la naranja son fuente de vitamina C


Durante mucho tiempo el escorbuto ha sido una enfermedad de origen desconocido, llegando a ser una de las enfermedades epidémicas que sufrían los navegantes que hacían grandes travesías en barco. 
Navío de linea Español del siglo XVIII

Con el descubrimiento de América inició la época de los viajes navales de largas distancias. Este hecho planteó a muchos navegadores la dramática cuestión de cómo contrastar el escorbuto.

Cirujano atendiendo a enfermos de escorbuto navio ingles XVIII
El escorbuto hizo estragos entre las tripulaciones de los barcos y se le atribuían los más curiosos orígenes, como por ejemplo, que era un mal debido a la sangre corrompida, se le echaba la culpa al frío de los mares e incluso a la madera verde de los barcos. A esta enfermedad los navegantes españoles la llamaron "la peste de las naos", los portugueses la conocían como "mal de Loanda" y los ingleses "peste del mar". 

Por aquel entonces, surgieron numerosos y curiosos tratamientos con el fin de atajar la enfermedad, como el de suministrar sal, ácido fosfórico, mostaza, etc., a los marineros afectados, e incluso realizarles transfusiones con sangre de animales. 

No fue hasta los experimentos del médico de la marina inglesa James Lindt (1716-1794) cuando se descubrió el remedio del escorbuto. Este médico escogió a doce marineros afectados por la enfermedad e hizo seis grupos de dos marineros cada uno a los que les suministró seis tratamientos diferentes, para observar su evolución. 

Los experimentos, además, constituyen los primeros ensayos de terapia controlada de la historia de la medicina. Lindt descubrió que sólo la pareja a la que se le suministraba zumo de limón y naranja como parte de la dieta evolucionaba favorablemente de su enfermedad. Aunque aún no se tenía identificado el agente causal de la enfermedad (la falta de vitamina C), sí que se conocía su remedio, y a pesar que desde entonces los marineros de la armada inglesa recibieron el apodo de "limely" o bebedores de limón, el remedio fue adoptado más o menos rápidamente por el resto de países. 
James Lindt

El escorbuto fue tratado como una enfermedad contagiosa durante dos siglos y medio, y se atajaba con remedios tan peregrinos como el comer luciérnagas, café concentrado (en Hamburgo se abrió el primer café público gracias esta creencia), algunos tipos de helechos, aire fijo (lo que hoy llamamos soda).

encías sangrantes por escorbuto

El principal problema era que los cítricos en los grandes viajes de navegación solo se podían transportar frescos y enseguida se agotaban y no existía ninguna buena técnica de conservación que pudiera preservar la vitamina C. Puesto que las mermeladas y derivados al haber sufrido cocción destruían la mayoría de la vitamnia C presente.

Muchos capitanes de navío españoles y también ingleses, decidieron primero de manera intuitiva y más tarde con una base ya científica, llevar barriles de col cruda sin hervir y conservada en vinagre como fuente de vitamina C. La conservación en salmuera que conocemos con el nombre de chucrut del francés, choucroute, y éste del alemán, sauerkraut, ‘col agria’, en polaco, kiszona kapusta; en es una comida típica de Alemania, de Alsacia, de Polonia y de Rusia que se prepara haciendo fermentar las hojas de la col en agua con sal.
Chucrut en Eslovaquia

Es curioso pero el chucrut es típico de países de climas fríos, donde el acceso en tiempos históricos a cítricos y otras fuentes de vitamina C era muy complicado. En la manzana fresca aparece tambien  la vitamina y quizás fuera la otra fuente de vitamina C en tiempos históricos para los pueblos del Norte de Europa.
Conocida desde la antigüedad, la col Brassica oleracea fue considerada sagrada por los griegos.
En cambio los romanos utilizaron este tipo de hortaliza fresca para curar las más variadas enfermedades, comiéndolo crudo, antes de los banquetes, para ayudar el organismo a absorber mejor el alcohol.

Catón el censor o Marco Porcio Catón paso a la historia por una de sus frases al acabar sus discursos: Carthago delenda est “Cartago debe ser destruida” Además de por ser increíblemente intolerante y enemigo de lo griego y un fiel conservador de las costumbres que debía tener un romano. Defendía la tradición romana frente a la entrada de todo lo griego. Para Catón la única forma de curación posible era la que se basaba en la tradición médica romana. Era enormemente desconfiado de la medicina griega.

Marco Porcio Catón

Catón emprendió el cursus honorum, la carrera de honores típica de los ciudadanos romanos. Tras actuar como abogado en el Foro fue elegido primero tribuno militar y poco después cuestor . En el ejercicio de estos dos cargos intervino en la guerra contra Cartago. Fue durante la campaña de África cuando comenzó su enemistad con Escipión el Africano. Catón le reprochaba «la inmensa cantidad de dinero que gastaba y lo puerilmente que perdía el tiempo en las palestras y los teatros», a lo que el Africano le respondía airadamente «que contara las victorias, y no el dinero»



En su tratado de agricultura describe remedios en los que se usa la col especialmente comer col cruda mojada en vinagre para evitar el efecto del exceso de los banquetes con la comida y la bebida. Parece ser que los romanos usaron la col en multitud de remedios de su farmacopea y de manera intuitiva averiguaron que la col era un excelente sustitutivo de los cítricos. Catón recomendaba en las dietas de los legionarios romanos incluir el uso de col cruda no hervida porque según el les daba vigor y energía para el combate.

Comida en la Roma clasica

 Hay que precisar que a pesar que la legión romana de la primera época republicana combatió en un ámbito cercano al suelo itálico las guerras púnicas y los enfrentamientos con cartagineses y tribus iberas en Hispania llevo a los legionarios a alejarse mucho y a tener problemas en campaña con suministros frescos de verduras y frutas. Para un ejército en campaña de la época, la fuente de víveres eran los campos cercanos, la rapiña o las ayudas de los pueblos amicii o aliados de Roma. Al ser cada vez mas lejano el teatro de operaciones y en el caso concreto de Hispania, los Escipiones observaron que la legión romana tenia falta de frutas y verduras fresca. Así que Catón pese a su moralismo y su manifiesta enemistad con la familia Escipión contribuyó de alguna manera a que la legión romana en campaña tuviera acceso a la vitamina C al fomentar el consumo de col entre los legionarios.

Teatro de operaciones romano en la época de Catón y los Escipiones


Posteriormente Plinio en particular cita la col brécol como elemento importante sobre las mesas de los romanos más ricos, y la col fue cultivada en España por los árabes, que la introdujeron desde Siria alrededor del siglo XII. 

El descubrimiento de la vitamina C y su relación con el escorbuto se produjo en el siglo XX por el científico húngaro Albert Szent-György. Recibió el Premio Nobel de Medicina en 1937 por sus estudios sobre la oxidación celular y la investigación del tratamiento del escorbuto a través de la vitamina C. En septiembre de 2013, Google le dedicó uno de sus famosos doodles, con motivo del 118 aniversario de su nacimiento. Seguro que él lo hubiera celebrado con un zumo de naranja.

Albert Szent-György


jueves, 3 de abril de 2014

GANAR DINERO CON LA BOTÁNICA



¡Hola de nuevo a todos! hace ya bastante tiempo que no escribo nada en el blog, pero otros asuntos relacionados con la enseñanza me han tenido entretenido y mira que me había prometido a mi mismo hacer una entrada nueva cada semana.

Pero aunque ando un poco ocupado, no he podido resistirme a escribir algo para hacer una reflexión sobre unas palabras de unos alumnos mios ayer en la clase. Los hechos fueron los siguientes: los alumnos de Bachillerato son sobre todo muy practicos y siempre estan buscando la utilidad de lo que aprenden y el eterno debate es si es útil y si vale para algo lo que enseñamos los profesores. las veneradas matemáticas nunca han sido bajadas de su pedestal de importancia, aunque los alumnos la tengan un miedo casi atávico. Pero en otras ramas del saber que se enseña en nuestros intitutos eso ya es otro cantar. Ayer sin ir mas lejos; comentaron mis alumnos que para que sirve las ciencias naturales y sobrre todo la botánica que ahora estamos explicando, que saberse toda esa lista de términos de las partes de una flor y los ciclos de reproducción vegetal: que si el gametófito o que si el esporófito, etc... no llevaba a nada útil.

Lo asombroso es que uno dijo, que seguro que con la botánica no se gana dinero y bien voy  a aprovechar para relacionar la botánica, los botánicos y el dinero para demostrar que tiene mucho que ver entre si, por lo menos para los españoles que ya tenemos algunos años y hemos conocido nuestra peseta antes que el euro.

Los aproximadamente 12 euros de antes, eran un precioso y flamante billete de 2000 pesetas que para los estudiantes universitarios de esos años, nos abria muchas puertas de nuestro paraiso particular.


En ese billete aparecia la figura de un personaje que a mi me gustaba contar orgulloso a mis padres y  a los amigos no naturalistas sobre su nombre y su figura: era Don José Celestino Mutis y Bosio, gaditano de finales del  siglo XVIII, insigne botánico, geografo, médico y matemático de la época.

 El retrato que ha llegado hasta nuestros días de este explorador, médico y botánico ilustrado nos deja una imagen muy poco “aventurera”, alejada por completo de lo que hoy identificaríamos con un explorador: es un hombre ya mayor y corpulento, vestido de negro de los pies a la cabeza y con gesto algo malhumorado que los billetes dulcificaron del original y casi transformaron en sonrisa. Al ver a este sacerdote de aire respetable, resulta difícil creer que encabezó una de las expediciones científicas más importantes de su época y que gracias a él podemos conocer a fondo las riquezas naturales de lo que en su día se conocía como Nuevo Reino de Granada, la actual Colombia.

Podemos ver que nuestro personaje esta obsevando atentament euna planta. Pues bien tanto en este billete como en un sello, aparece representada una Orquidia del género Mutisia sp., género nombrado así por Linneo principe de los botánicos, en su honor.

 Por el otro lado del billete aparece el jardin botánico de Madrid una de sus puertas monumentales.
u



En Colombia tambien hicieron un billete con valor de doscientos pesos donde aparece otra representación de Mutis.



Mutis tenía una verdadera obsesión por pintar plantas del natural y gracias a ello, hoy podemos admirar miles de bellísimas láminas que junto con su herbario y su biblioteca son su mayor legado. De la gran Expedición a Nueva Granada nos han quedado también sus primeras impresiones, que son las de un viajero prerromántico, enamorado de la belleza de los paisajes que contempla, pero como buen ilustrado, detrás de estas descripciones hay un estudio pormenorizado de las plantas que describe en su Historia Natural del Nuevo Reino de Granada con interesantes observaciones sobre las plantas y en especial de algunas como la quina a la que dedicaría numerosos trabajos.

Más de 6.000 láminas, una buena parte de ellas profusamente coloreadas, casi 4.000 documentos y un herbario de 20.000 pliegos, junto a una colección de semillas y maderas constituyen el fondo Mutis que se conserva en el Real Jardín Botánico, desde que en 1817 llegó a Madrid en 109 cajones, bajo la custodia de Antonio van Hallen, procedente de Santa Fe de Bogotá. El año anterior, el general Pablo Morillo, enviado por Fernando VII a tierras americanas con el objetivo de sofocar la rebelión independentista, ordenó el traslado de todo el material a España. Todo esto sucedió nueve años después de la muerte de José Celestino Mutis, quien fuera el promotor y director de la expedición.


La expedición en sí se gestó desde el Nuevo Mundo desde dos sedes (Mariquita y Santa Fe de Bogotá) y la formaban cinco botánicos –Juan Bautista Aguiar, Francisco J. Caldas, Eloy Velenzuela, José Mejía de Lequerica y Francisco J. Matiz– además de José Celestino Mutis y su sobrino Sinforoso, así como un gran número de dibujantes, que llegaron a 40 en el transcurso de toda la expedición. Entre los objetivos de la misma estaban el de “recoger todas las plantas y cuerpos preciosos que produce el Nuevo Mundo con las que llenar el Jardín y el Gabinete (el nuevo Real Jardín Botánico de Madrid)” como escribe Mutis a Carlos III en la carta petitoria de una expedición en el Nuevo Reino de Granada. Además se proponía estudiar a fondo las plantas que pudieran resultar útiles a la sanidad, al comercio y a la industria, a destacar la quina y la canela.

Ejemplares recolectados de la expedición al reino de Nueva Granada


Mantuvo siempre  contacto con los padres de la botánica mundial, Linneo y Von Humboldt, que expresaron siempre su enorme admiración por Mutis. Con Linneo mantuvo abundante correspondencia, al que facilitó abundante información. También se relacionó con Alexander von Humboldt, a quien ayudó en su expedición a Hispanoamérica.


Imagen del Arbol de la Quina de la expedicion al reino de Nueva Granada

Su obra principal fue la monumental 'Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada', que comprendía 4.000 folios y más de 6.000 láminas y de la que sólo aparecieron tres tomos, por fallecimiento de Mutis, quedando inédito un enorme caudal de datos y dibujos que se conservan en el Jardín Botánico de Madrid.


También compuso gramáticas de varias lenguas americanas y elaboró vocabularios elementales de las lenguas indígenas de su entorno por encargo del rey Carlos III.

Otros de sus escritos fueron 'El arcano de la quina', su única obra completa y 'Observaciones sobre la vigilia y el sueño de algunas plantas'. En 1773 escribió, en apoyo de las teorías copernicanas y newtonianas, la Sustentación del sistema heliocéntrico.


ENLACE DE RTVE SOBRE MUTIS 

VIDEO DE LA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA A NUEVA GRANADA



jueves, 16 de enero de 2014

Boissier y los pinsapos: unas navidades botánicas

"Coger pinchos, medir sierras, y por gusto, no puede ser…"’




Esta navidades he tenido la oportunidad de dar un paseo muy agradable el día de año nuevo por Sierra Bermeja en Málaga. Ya había visitado en alguna otra ocasión este paraje que es uno de los que más me ha gustado de Andalucía por varios motivos: desde la sierra se puede ver el mar y si sabes mirar incluso olvidar que la costa ha sido destrozada por las salvajes urbanizaciones de la costa del sol. Además la sierra es un paraje casi mágico porque además de su bosque de pino Mediterráneo excelentemente conservado y una preciosas peridotitas que oxidadas producen ese color rojo que da nombre a la sierra, existe un bosque de Pinsapos.
 




El pinsapo (Abies pinsapo) es una especie de abeto, perteneciente a la familia Pinaceae y de distribución única en las sierras mediterráneas del sur de la península ibérica como Sierra Bermeja o Las Nieves y también he tenido oportunidad de verlo en el Rif Africano cerca de Chauen. El nombre genérico de los abetos, Abies, deriva del término griego Abios: que significa de larga vida, refiriéndose a que muchos ejemplares de Abetos llegan a vivir muchos años como así atestigua el Pinsapo de las Escaleretas en la sierra de las Nieves que se le calcula una edad estimada de más de 400 años. El nombre específico pinsapo deriva de las palabras latinas pinus: pino y sapinus: abeto, es decir “pinabeto”, por su parecido con ambas especies. Es curioso pero yo he podido ver que en la procesión de semana santa de algunos pueblos de Ronda se utiliza las ramas de pinsapo se usaban para adornar. En 1809 el naturalista Simón de Rojas Clemente Rubio menciona en su obra "Historia Natural del Reino de Granada" a su paso por Sierra Bermeja el pinsapo cuando dice "cría en las cumbres de los dos Reales una selva negra de pinsapos, árbol desconocido en el granitino".Esta cita es anterior a quien lo describe y lo clasifica en el sistema binomial de Linneo que fue , el botánico suizo Pierre Edmond Boissier, en su obra Voyage botanique dans le Midi de l´Espagne (Viaje botánico por el sur de España), 1838.
Simón de Rojas Clemente Rubio.












Es precisamente de este Botánico de Boissier y a partir de los pinsapos de quien os quiero contar su interesante historia y mencionar algunas curiosidades de sus viajes y descubrimientos por la Andalucía del siglo XIX.


Pierre Edmond Boissier (10 de mayo 1810, Ginebra- 25 de septiembre 1885, Valeyres) fue un botánico, matemático, y explorador suizo. Boissier aunque tuvo la oportunidad de continuar los viajes botánicos a Sudamérica que los colegas españoles y franceses hicieron antes de que estallaran las guerras napoleónicas, pensó que la botánica y un viaje por el sur de la península Ibérica o el mismo Marruecos le darían interesantes resultados. Además tenía una visión romántica de la Andalucía del XIX y esto no es casual porque Bossier fue discípulo y amigo de otro gran botánico como fue Philip Barker Webb (Surrey, 10 de julio de 1793 - París, 31 de agosto de 1854) que fue un botánico inglés que conocía de viajes anteriores Andalucía y Canarias y había sido el primer europeo en herborizar en las montañas de Tetuán en Marruecos y había hablado a Boissier de creer haber visto una especie de pino parecido a un abeto en las montañas del Rif. Finalmente y contagiado de la visión romántica que tenían ambos de España y viendo que el viaje en aquel momento al Marruecos de la época no era factible para Boissier, por problemas políticos, decide ir a herborizar por Andalucía. Aunque tampoco lo tenía muy fácil puesto que la España de la época estaba en plena guerra carlista y algún problema tuvo en un viaje de regreso desde Málaga hasta Suiza por tierra.


Boissier llego a Málaga en 1836, la parte meridional de Granada y algo de Almería, centrándose especialmente en Sierra Nevada. En su viaje partió de Marsella hacia Valencia, de aquí se dirigió a Gibraltar por Málaga, regresó a esta última ciudad para ir a Granada, desde donde efectuó tres excursiones a Sierra Nevada: la primera, a finales de junio, consistió en la subida al Veleta; en la segunda, a finales de julio, ascendió al Mulhacén y bajó a las Alpujarras, en ésta recorrió la sierra de Gádor y el litoral almeriense, ascendiendo de nuevo hacia Granada; la última, a principios de septiembre, finalizó la recogida de material. Desde Granada se dirigió de nuevo a Málaga para visitar la sierra de las Nieves. A principios de octubre parte hacia Cádiz y de aquí, pasando por Sevilla y Madrid, vuelve a su país. Publicó sus primeros hallazgos en 1.838 (“Notice sur l´Abies pinsapo”), después vendrían nuevas campañas de exploración y la publicación por entregas entre 1.839 y 1.845 de la espléndida obra en dos tomos “Voyage botanique dans le midi de l`Espagne”. En el primer volumen de la obra narra sus impresiones y los sucesos del viaje, describiendo 1.900 especies en el antiguo reino de Granada de las que 236 fueron primeras descripciones para la Botánica. En el segundo volumen se dedica a describir y anotar sus observaciones de cada una de las plantas recolectadas y cuenta con una hermosa colección de láminas botánicas.


placa homenaje a Boissier en sierra Bermeja






En1.837, localiza los primeros pinsapos seguramente entre el pico Realillos y la garganta de los infiernos, pero no lo puede identificar correctamente por no encontrar piñas aunque sospecha que es un abeto por su parecido a los de que conocía en el Jura cercano a Ginebra y sus primeras salidas botánicas por los Alpes.




En un posterior viaje a la sierra de las Nieves por fin encuentra varios ejemplares con piñas y lo clasifica como una especie diferente de Abeto que decide llamar Abies pinsapo usando la palabra pinzapo que los lugareños utilizaban para designar este pino tan especial.


Boissier alojado entre viaje y viaje en Ronda y Málaga contacta con Farmacéuticos y Botánicos locales que le muestran sus herbarios y colecciones como Félix Haenseler y Pablo Prolongo, y se sospecha que seguramente estos farmacéuticos le mostrarían a Boissier ramas del pinsapo.

piñas de pinsapo



La historia de Haenseler es también bien curiosa porque este había nacido en Durach, Baviera, y había militado bajo las banderas de un regimiento suizo al servicio de España, cuando se licenció estuvo nueve años de farmacéutico en Estepona, conociendo por este motivo su flora, entre ellos este abeto


Bossier en varias ocasiones se alojó en casa de A. Rambur que era un entomólogo francés que vivía en aquella época en Málaga y acabo entablando una estrecha amistad con el mismo.

Pablo Prolongo
Artículo del Diario Sur de Málaga sobre el Homenaje a Boissier


En sus viajes por Andalucía le tuvo muchas anécdotas interesantes como se deduce al leer su bibliografía en su -"Viaje Botánico al Sur de España durante el año 1.837". Cuenta como fue confundido con un espía, buscador de oro y siempre temeroso de encontrarse a los bandoleros que asaltaban en la sierra de Ronda a los viajeros. Es muy divertido leer su visión de una corrida de toros, ver los dibujos de los trajes de los paisanos de la época, las partidas de naipes en una venta de la época o como las mujeres andaluzas de la sierra de Ronda iban tapadas como las que él conocía de sus viajes a Egipto. En Sierra Nevada, se queja del frío que paso en esta sierra tan al sur y alejada de sus Alpes natales y describió nuevas plantas algunas de ellas endemismos que empezaron a dar idea de lo interesante que iba a ser Sierra nevada en la Botánica europea. Posteriormente en una segunda excursión a Sierra Nevada visitó Berja, y de este pueblo dice, que la suciedad de su habitación era tal que opto por dormir en la azotea. En Gador visitó las minas y se quejo de las duras condiciones de los mineros y de sus bajos salarios.


Las penalidades de Boissier durante su viaje quedan reflejadas en las últimas palabras de su libro: “Siete días después de mi salida de Madrid llegué a Pau, desde donde alcanzo Suiza por Toulouse y Montpellier, penetrado de reconocimiento hacia el Todopoderoso que me había protegido tan visiblemente durante todo el curso de este viaje”



Un siglo después del recorrido de Boissier por Andalucía, llega a Ronda y Sierra Bermeja Willian. Barbey ingeniero ferroviario suizo que estaba casado con Caroline Barbey Bossierr nieta de nuestro Boissier.
Portada del libro de W.Barbey y Carolina Barbey-Boissier de sus herborizaciones por el mediterraneo





 Ambos eran estupendo botánicos y W. Barbey publica en 1.931 un libro titulado "A través les Forests de Pinsapo d'Andalusie", Se describen los bosques de pinsapos y también hace interesantes anotaciones sobre la fauna del pinsapar y visita los lugares que visito Boissier, hizo fotografías del bosque de la época en las que se puede apreciar el pinsapar en un estado impresionante de degradación de lo cual hace extenso eco y lamenta su nieto Barbey.
William Barbey-Boissier


A Bossier Se le adjudica la descripción de 6.000 nuevas especies, de las que cerca de 3000 procedían de Málaga, además de nuestro conocido Pinsapo.









Busto de homenaje a Boissier en Málaga

viernes, 13 de diciembre de 2013

Sobre el origen de la vida: la generación expontanea

No hay tema que interese más a un Biólogo para hablar y debatir que el origen de la vida y como pudo surgir en el planeta Tierra. Pero curiosamente este tema es uno de los que la Biologia tiene todavia pocas respuestas y muchas controversias. Cuando llego a esta aprte del temario tanto en 4 de ESO como en 1º de Bachillerato, me emociona al final hablando de todos los experimentos como el de Miller o las teorías de la generación expontanea con que empiezan la mayoria de los libros de texto, para al fianl darme cuenta que mis alumnos acaban diciendome que no estoy siendo tan preciso como en otras clases. Y es que no lo puedo ser: esto si que es investigación y tema de debate actual les digo.

Si hay algo apasionante en la historia de la Biologia ha sido la controversia sobre si la vida surge d emanera expontanea o no.

Hasta bien entrado el siglo XIX y sobre todo gracias a los experimentos de Pasteur, se creia que la vida surgia por generación expontanea, es decir la vida podía surgir  de manera espontánea a partir de la materia inorgánica. Uno de los hombres que se cuestionó el origen de la vida fue el filósofo griego Aristóteles, quien creía que la vida podría haber aparecido de forma espontánea. La hipótesis de la generación espontánea aborda la idea de que la materia no viviente puede originar vida por sí misma. Aristóteles pensaba que algunas porciones de materia contienen un "principio activo" y que gracias a él y a ciertas condiciones adecuadas podían producir un ser vivo. Este principio activo se compara con el concepto de energía, la cual se considera como una capacidad para la acción. Según Aristóteles, el huevo poseía ese principio activo, el cual dirigir una serie de eventos que podía originar la vida, por lo que el huevo de la gallina tenía un principio activo que lo convertía en pollo, el huevo de pez lo convertía en pez, y así sucesivamente.  También se creyó que la basura o elementos en descomposición podían producir organismos vivos, cuando actualmente se sabe que los gusanos que se desarrollan en la basura son larvas de insectos.  La hipótesis de la generación espontánea fue aceptada durante muchos años y se hicieron investigaciones alrededor de esta teoría con el fin de comprobarla. Uno de los científicos que realizó experimentos para comprobar esta hipótesis fue Jean Baptiste Van Helmont, quien vivió en el siglo XVII. Este médico belga realizó un experimento con el cual se podían, supuestamente, obtener ratones y consistía en colocar una camisa sucia y granos de trigo por veintiún días, lo que daba como resultado algunos roedores.
 
"Basta colocar ropa sucia en un tonel, que contenga además unos pocos granos de trigo, y al cabo de 21 días aparecerán ratones".
 
 El error de este experimento fue que Van Helmont sólo consideró su resultado y no tomo en cuenta los agentes externos que pudieron afectar el procedimiento de dicha investigación. Si este científico hubiese realizado un experimento controlado en donde hubiese colocado la camisa y el trigo en una caja completamente sellada, el resultado podría haber sido diferente y se hubiese comprobado que lo ratones no se originaron espontáneamente sino que provenían del exterior.

Francesco Redi,  realizó un experimento en 1668 en el que colocó cuatro vasos en los que puso respectivamente un pedazo de serpiente, pescado, anguilas y un trozo de carne de buey. Preparó luego otros cuatro vasos con los mismos materiales y los dejó abiertos, mientras que los primeros permanecían cerrados herméticamente. Al poco tiempo algunas moscas fueron atraídas por los alimentos dejados en los vasos abiertos y entraron a comer y a poner huevos; transcurrido un lapso de tiempo, en esta serie de vasos comenzaron a aparecer algunas larvas. Esto no se verificó, en cambio, en los vasos cerrados, ni siquiera después de varios meses. Por tal motivo, Redi llegó a la conclusión que las larvas (gusanos) se originaban de las moscas y no por generación espontánea de la carne en descomposición.


Spallanzani realizó experiemtos similares a Redi y demostró que no existe la generación espontánea de la vida, abriendo camino a Pasteur.


Ya en el siglo XIX, Louis Pasteur realizó una serie de experimentos que probaron definitivamente que también los microbios se originaban a partir de otros microorganismos. Utilizó dos matraces de cuello de cisne . Estos matraces tienen los cuellos muy alargados que se van haciendo cada vez más finos, terminando en una apertura pequeña, y tienen forma de "S". En cada uno de ellos metió cantidades iguales de caldo de carne (o caldo nutritivo) y los hizo hervir para poder eliminar los posibles microorganismos presentes en el caldo. La forma de "S" era para que el aire pudiera entrar y que los microorganismos se quedasen en la parte más baja del tubo.
Pasado un tiempo observó que ninguno de los caldos presentaba señal alguna de la presencia de algún microorganismo y cortó el tubo de uno de los matraces. El matraz abierto tardó poco en descomponerse, mientras que el cerrado permaneció en su estado inicial. Pasteur demostró así que los microorganismos tampoco provenían de la generación espontánea. Gracias a Pasteur, la idea de la generación espontánea fue desterrada del pensamiento científico y a partir de entonces se aceptó de forma general el principio que decía que todo ser vivo procede de otro ser vivo.